Qué es el BLW


El BLW (baby led-weaning) es un método que incorpora la alimentación complementaria sin papillas y a demanda.

Lo primero que tenemos que tener claro es que es a partir de los 6 meses cuando se recomienda empezar a ofrecer alimentos distintos a la leche (recomendaciones de la OMS). Asimismo tendremos en cuenta ciertas señales del bebé que nos indican que está preparado para probar alimentos diferentes a la leche.

Estas señales son las siguientes:

  1. capacidad de sentarse solo,

  2. interés por los alimentos que comen el resto de la familia,

  3. capacidad de coger cosas y llevarlas a la boca,

  4. hacer movimientos de masticación,

  5. no tener reflejo de extrusión.

Una vez comprobamos que estas señales están presentes en el bebé, podemos ofrecerle alimentos distintos a la leche para que se vaya familiarizando.

No obstante, la leche seguirá siendo la base de su alimentación y no es conveniente saltarse tomas de leche u obsesionarse con la cantidad que coma.

¿Y en que se basa concretamente el BLW?

Es ofrecer alimentos sin triturar desde el primer momento que iniciamos la Alimentación Complementaria. Asimismo es a demanda, es decir, se les deja comer solos (pero supervisados) y son ellos los que deciden cuando quieren parar, es decir dejamos que sea su apetito el que dictamine cuando está saciado y debe dejar de comer.

¿Cómo empezamos? Lo sentamos a la mesa junto al resto de la familia e importante, nos aseguramos de que tiene la espalda bien recta. No cocinamos nada diferente, únicamente separamos una ración antes de añadir la sal o aquel alimento que todavía no pueda probar.

Primeramente le ofrecemos un plato delante con un trozo blandito y de gran tamaño para que lo vaya chupando e incluso lo machacamos para que lo vaya cogiendo.

Los alimentos en forma de palitos son los más sencillos: verduras, frutas, rosquilletas, muslo de pollo. Conforme vaya evolucionando le damos trozos más pequeños (pasta, carne picada, jamón york). Vamos introduciendo un alimento nuevo y esperamos 2 ó 3 días antes de poner otro alimento nuevo para descartar una alergia o intolerancia a dicho alimento.

¿Qué ventajas tiene este método? Es una alimentación más natural tras los 6 meses de lactancia a demanda donde ellos han regulado su apetito. Asimismo, les permite experimentar con la comida y aprender diferentes texturas, tamaños, sabores y aromas, la hora de la comida se convierte en un momento de aprendizaje.

Ellos lo ven como un momento divertido y agradable y no hace falta distraerles de ninguna manera para que coman. Además, favorece mucho su autonomía y, mediante la imitación, dado que está sentado en la mesa con la familia, aprende a usar los cubiertos por sí mismo.

Por último, al ser a demanda, mejora la autoregulación y los niños aprenden a comer sólo cuando tienen hambre y es una medida muy eficaz para prevenir la obesidad. Con este método, los niños se muestran con una actitud más positiva a la hora de la comida, son menos maniáticos y están más predispuestos a probar nuevos alimentos.

¿Y los inconvenientes?

Al principio comen muy poquito y básicamente juegan y experimentan pero no hay que olvidar que a estas edades la Alimentación Complementaria tiene un objetivo educacional y no nutricional al tener las necesidades nutritivas cubiertas por la lactancia materna (o en su defecto lactancia con sucedáneos) como base de su alimentación. El gran miedo de este método es el de atragantarse pero siguiendo las pautas establecidas y evitando ciertos alimentos peligrosos (frutos secos, aceitunas..etc) no hay mayor problema.

Fuentes: EDULACTA, Mi niño no me come (Carlos González), Se me hace bola (Julio Basulto).

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