Leches de crecimiento a partir del año: ni necesarias ni saludables


Un estudio reciente de Organización Consumidores y Usuarios (OCU) y avalado por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria demuestra que los niños no necesitan leches de crecimiento a partir de un año de edad.

Asimismo, tal y como afirma el dietista-nutricionista Julio Basulto (programa “SER consumidor”, Cadena SER, 17/XI/2013) este tipo de leches enriquecidas pueden superar la ingesta diaria recomendada de determinados nutrientes y desencadenar, de esta manera, trastornos para la salud como obesidad, diabetes y pubertad precoz en las niñas que puede conllevar, a su vez, riesgos cardiovasculares.

El estudio de la OCU se basó en la revisión de las etiquetas de 15 de las principales marcas de leches de crecimiento, cuatro de ellas en formato líquido y listas para consumir, y el resto en polvo para reconstituir con agua.

De dicha revisión, se concluyó lo siguiente:

  • La leche de vaca presenta lactosa de forma natural. Asimismo, en 9 de las 15 marcas de leches para niños se encontraron azúcar añadido: sacarosa, jarabes de glucosa, fructosa o bien miel. Debemos recordar que la OMS recomienda que la ingesta de azúcar libre no debe excederse del 10% de total de calorías consumidas diarias. Idealmente, para proporcionar beneficios adicionales para la salud, la cantidad debería quedar por debajo del 5% del aporte calórico diario (http://www.who.int/nutrition/publications/guidelines/sugar_intake_information_note_es.pdf).

  • Valor energético. Es similar al de la leche de vaca. La leche entera de vaca proporciona unas 60 kcal/100ml, aproximadamente 120 kcal por vaso, si se recomienda alrededor de tres vasos al día, supone 360 kcal al día procedentes de la leche, lo que finalmente supone que para un niño de 1 año, el 36% de la energía diaria recomendada proceda de la leche, y para 3 años alrededor del 25%.

  • Contenido proteico. Es ligeramente más bajo que el de la leche de vaca.

  • Las grasas. Son similares a las que contiene la leche de vaca, pero sí difiere el perfil lipídico. Estas leches contienen menos cantidad de grasas saturadas y más ácidos grasos esenciales en un intento de asemejarse a la composición de la leche materna. No obstante, estos ácidos grasos esenciales los podemos encontrar en la dieta variada de un niño a partir de un año (aceite de oliva, aguacate, pescado, semillas de chia entre otros).

  • Los contenidos en calcio. Son inferiores a los de la leche de vaca (120 mg/100g). Los valores encontrados oscilan entre los 65 y los 115 mg/100g, en alguna marca pueden llegar a ser casi la mitad.

  • Las vitaminas. Están ampliamente presentes en estas leches. Sin embargo, un aporte extra de vitaminas no es necesario si se sigue una dieta equilibrada. No olvidemos que a partir de un año el niño toma todo tipo de alimentos, y, especialmente en las frutas y verduras podemos encontrar un gran abanico de vitaminas.

A un precio elevado

El coste de estas leches de crecimiento es elevado y superior al de la leche entera.

El precio medio de una leche entera obtenido en nuestro estudio de leches enteras es de 0,70 €/litro; el de las leches de crecimiento es de 2,2 €/litro, aunque las líquidas son algo más baratas, 1,60 €/litro.

Por lo tanto, si decides darle a tu hijo leche de vaca entre los 12 meses y los 3 años, estarás ahorrando una media de 600 euros por niño. La cifra sube hasta los 1.400 euros con respecto al producto más caro.

Ftes: (http://www.ocu.org/consumo-familia/bebes/informe/leche-crecimiento); EFSA Journal 2013;11(10):3408.

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